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Hacen mucho más que curar la vista

 

Fusavi atiende a personas con problemas de visión y les da apoyo para que salgan adelante

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Por Cynthia Palacios
Lunes 29 de diciembre de 2008

Información General - LA NACION


Curan la vista pero logran nuevas miradas. Porque se ocupan de sanar problemas visuales pero miran mucho más allá: se ocupan de remediar privaciones, sufrimientos y desamparos.

La Fundación Médica de Salud Visual y Rehabilitación (Fusavi) acompaña a las personas para que, más allá de cuánto vean con sus ojos, tengan una mirada diferente de la vida.

Su misión es la de generar, desarrollar y apoyar actividades que prevengan y curen las enfermedades oculares y, a la vez, rehabilitar sus secuelas, en personas carentes de recursos económicos. Además de cada caso puntual, fomentan la investigación y la docencia, acciones que consideran indispensables para lograr su gran objetivo: que se elimine la ceguera evitable y que todos tengan acceso a una oftalmología profesional y humana de excelencia.

La fundación nació de la mano del doctor Ricardo Dodds, que reunió a un equipo de 17 médicos con esta misma visión. "Como médico estás en contacto con las miserias humanas y quería garantizar que mucha gente pudiera ser atendida en forma gratuita", cuenta Doods. "Lo importante es que no sólo nos dedicamos a intentar curar las enfermedades oculares sino que nos preocupa todo lo que hace a la persona y a su entorno familiar", agrega.

"Nuestra tarea no termina con la receta o la cirugía. Eso nos diferencia de otras instituciones que trabajan bien en la parte médica", señala la directora ejecutiva, Mercedes Caride.

La clave es ver, precisamente, más allá del problema oftalmológico. "Hay personas que vinieron por un problema en la vista y se fueron con un audífono y así pudieron conseguir trabajo -se enorgullece Mercedes. Más de veinte chicos no estaban escolarizados por su problema en la vista pero si los operaban quizás tampoco hubieran ido a la escuela."

Pronto se dieron cuenta de que la visión hace al trabajo, a la escolaridad, a la inclusión familiar y social de una persona. Sobre todo cuando las complicaciones surgen de problemas que tienen solución.

Por eso Dodds está orgulloso del equipo que comanda. "Todos tienen la misma impronta y dedicación. Cuesta mucho armar un equipo donde todos tengan intereses comunes", afirma.

El crecimiento del trabajo de Fusavi fue geométrico. A su trabajo en el conurbano bonaerense se sumaron 18 provincias, donde tienen médicos que colaboran y otros que esperan poder hacerlo. Cuando se trata de un caso del interior, la logística siempre es previsiblemente mayor: a las cuestiones médicas se suman el hospedaje, los traslados y la estadía del paciente en esta ciudad.

"En un país donde la salud pública continúa siendo una asignatura pendiente, resulta impostergable sumar esfuerzos para multiplicar y poner al servicio de los más necesitados, la investigación, la docencia, los mecanismos de prevención, y los eficaces tratamientos de cura y rehabilitación disponibles en oftalmología", coinciden.

Los especialistas estiman que en nuestro país hay más de 400.000 personas ciegas o con graves problemas visuales. Sin embargo, más del 80% de esos casos podría haberse evitado.

Cada historia es única pero hay casos que conmueven. "Hay chicos que tardan años en operarse de cataratas congénitas por no poder pagar 60 pesos de insumos... O el caso de una mujer de 70 años que no veía desde los 28 porque no podía comprarse unos anteojos -cuenta la encargada del desarrollo de recursos, Eugenia Arrechea-. El agradecimiento de esa gente es increíble."

"El costo-beneficio es impresionante. Muchas veces un par de anteojos, que cuestan 120 pesos, hace que vuelvan al circuito laboral, recuperan todo lo que significa vivir de su trabajo y eso te llena de ganas", se entusiasma Mercedes.

Mariana Prieto no puede parar de llorar. Está tan emocionada que no consigue hablar de corrido. Su marido Marcelo tuvo un desprendimiento de retina de ambos ojos y no conseguía ayuda. "Hicimos de todo, hasta un recurso de amparo... Pero no me daba tiempo de juntar la plata. Siempre digo que conocerlo al doctor fue obra del ángel guardián, él estaba de guardia -y hace una pausa, quebrada-. Venir acá fue una caricia al alma."

"Más allá de la patología, es la persona que está detrás lo que nos importa. Tienen apoyo médico y tecnológico pero, por sobre todo, tienen contención y cariño", sale Dodds al rescate de la emoción de Mariana.

Saben que hay mucho por hacer y necesitan ser más. Más voluntarios y más recursos para atender tantos pedidos. "Se hace mucho pero se podría hacer más. Si bien los médicos donan sus honorarios, el caudal de gente es enorme", dice Eugenia. El teléfono de la fundación es el 4815-5356 y su página es www.fusavi.org.ar

"Hoy tenemos una mirada nueva, más fuerza para confiar que se puede salir adelante", dice Mariana cuando se recupera. Ese sentimiento es el mejor premio para los que trabajan en Fusavi.

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