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Rufo L.

Fecha de nacimiento: 28 de Noviembre de 1947

Rufo nació en 1949. A los veintitrés años, viajó de Córdoba su provincia natal, atraído por las promesas de nuestra capital. Su hermana lo recibió en su pequeña vivienda, correspondiente a la Portería de un edificio céntrico.

Durante un tiempo, Rufo trabajó en playas de estacionamiento, hasta que logró asociarse con un propietario de taxis. Aquel vehículo negro y amarillo, sería sustento diario hasta que –inesperadamente- un día del año 1997, una grave infección truncaría su posibilidad de conducir. La silenciosa diabetes había avanzado sin aviso, desembocando en la amputación de parte de su pierna izquierda.

Meses de internación, prótesis, rehabilitación, y la dura realidad de un desocupado más. De a poco, a su problema diabético y de movilidad, se sumó un grave déficit visual que lo invalidó totalmente.

Desde hace un año, Rufo vive en el Parador Municipal de Retiro. Un enorme galpón que alberga a hombres que -como él- son portadores de historias muy diversas, pero comparten un presente que los reúne en aquella inmensa habitación de 160 camas.

De este alojamiento deben retirarse todos los días antes de las 8 de la mañana y regresar pasadas las 17. En ese lapso, Rufo y sus 159 compañeros, recorren calles, plazas y comedores comunitarios.

En uno de ellos de la localidad bonaerense de Martínez, Rufo encontraría el comienzo de una nueva etapa de su historia. Allí, un seminarista lleno de vida apostólica al servicio de los más desprotegidos, sugirió a él y a su amigo Eduardo J. –no vidente-, realizaran una consulta sin cargo con su padre, el oftalmólogo Dr. Cristián M. Dodds.

Así fue como Rufo llegó a este reconocido profesional, fundador y miembro de FUSAVI.

Cuarenta y ocho horas después era operado, y hoy distingue las agujas de su reloj y la variedad de colores de este otoño, que este año es signo de vida para él.

El espíritu generoso de Rufo, inició entonces una cruzada por la visión de su compañero de Parador -Eduardo J-. Una semana después de su exitosa cirugía, llegaba a FUSAVI con su amigo. El solicitó su turno, lo acompañó a la consulta y juntos tomaron el tren y dos colectivos para llegar a la Clínica donde, el 27 de abril de 2006, los esperaba el Dr. Cristián Dodds y su equipo en procura de una nueva esperanza.

Ayudado por esta cadena solidaria, donde cada eslabón es importante, FUSAVI acompañó a Rufo en la sala de espera y lo trasladó con el recién operado Eduardo J., desde la Clínica. En el trayecto que la separa de aquel enorme galpón municipal, pudo comprobar una vez más, que la solidaridad no es patrimonio de unos pocos y resulta siempre fuente de esperanza.

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