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Rosa P.

Fecha de nacimiento: 30 de Agosto de 1946

Rosa vive en una humilde vivienda de una isla situada en Arroyo Naranjito, 3ª Sección de Islas, San Fernando. Tiene diez hijos, que la han hecho abuela de queridos nietos. Casi todos ellos viven de la pesca, actividad condicionada por variantes que la hacen insegura como único medio de subsistencia.

Rosa llegó a FUSAVI en el mes de mayo de 2011, después de ser atendida en el Hospital del Delta, y derivada por un médico clínico preocupado por su caso.  Fue recibida en nuestra Fundación por los Doctores Arturo Irarrázaval y Martín Devoto, y confirmado por biopsia el diagnóstico presuntivo de enfermedad autoinmune.

Sus hijos Juan Pablo y Rosita a quienes hemos conocido en este tiempo, dan muestra de la educación, sentido común, cariño y armonía que vive esta familia.

Hemos aprendido de redes y de bagre plateado. Hemos aprendido de costumbres y épocas del dorado y del pejerrey. Pero sobre todo, hemos aprendido a valorar esa vida oculta, sufrida, exigente, sin tregua pero heroica, de quienes pueblan olvidadas islas.

Rosa no tiene luz eléctrica ni confort alguno. Para llegar a FUSAVI, viaja en una precaria lancha que pasa por su isla a las cuatro de la mañana y varias horas después amarra en San Fernando. De allí, tren y colectivo.  Pero siempre nos ha abrazado sonriendo y agradeciendo.  Cuánto para aprender!

Su patología demandará a Rosa un tratamiento muy largo, severo, y de estrictos controles con un médico especializado en inmunología.  Nuestra Fundación la está siguiendo en cada uno de los pasos con compañía y ayuda económica.  

Pero será ella, la humilde y admirada pobladora del Arroyo Naranjito, quien tendrá que someterse a mayores sacrificios para poder cumplirlo.

Sus hijos y nietos ya están colaborando a hacerle más llevadera esta nueva prueba, parte de una vida de privaciones llevadas con silencioso heroísmo.

Un miembro más de la gran Familia Fusavi, que llegó para formar parte de ella SIEMPRE.


Nota: A dos años y un mes de su llegada a FUSAVI, y habiendo recorrido el camino duro de un tratamiento riguroso, Rosa obtuvo el alta de su enfermedad de base.  Su paciecia, tenacidad, esperanza y compañía familiar fueron parte del milagro!

Una enorme alegría para la gran Familia Fusavi!

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